Regazzoni nos ilustra mientras prepara las mochilas para marchar a presenciar… ¿la quinta victoria de Alonso en este disputado Mundial? Y dice así…
Alrededor de 1920, cuando pasaban unos días en los balnearios que existen en la región de Spa, dos amiguetes, Jules de Thies (jefe del periódico La Meuse) y Henri Langlois Van Ophem (el chief del Real Automóvil Club de Bélgica) intuyeron que se podría realizar una carrera por las carreteras que formaban un triángulo y unían las poblaciones de Malmedy, Stavelot y Francorchamps en la región de las Ardenas belgas. ¡Ni se imaginaban lo que estaban creando! Acababa de nacer uno de los más míticos Grand Prix de las carreras de velocidad. ¿Pensarían, por un momento, todo lo que vendría después?
Lo que está claro es que los campesinos que vivían el silencio como una parte esencial de sus vidas, pronto tendrían que acostumbrase a los locos de la velocidad que les irían visitando, de vez en cuando, para poner gas a aquellos rudimentarios vehículos. Parece ser que eran las carreteras que solían utilizar normalmente para trasladarse de pueblo a pueblo, así que de vez en cuando las cortarían para dejar pasar a aquellos pirados… Medidas de seguridad: balas de paja y poco más…
En cuanto al carisma y la historia, este circuito es comparable a Monza, Mónaco o al “viejo” Nürburgring. Al principio las carreras eran sobre todo para motocicletas (1922), y posteriormente se empezaron a disputar carreras de resistencia tipo 24 horas (1924). En la primera de estas pruebas, corrieron 7 coches y la ganó Ascari, ¡ahí es nada! Fíjate el glamour que tiene, que hasta se han grabado películas en este circuito…Yo me pregunto ¿quién haría de Fernando Alonso en una película grabada en la actualidad? Se me ocurre…

¿Javier Bardem en el papel de Fernando Alonso?
Perdona por haberme ido por los cerros de Úbeda… sigo contándote algo más sobre la historia de este circuito.
A los organizadores de aquel Gran Premio, como a los de ahora, les iba el espectáculo, y como no podían hacer un gran premio nocturno en un circuito urbano, pues idearon “un obstáculo que se realizara a la máxima velocidad posible” (¡toma ya!). No querían más que competir con el circuito vecino del Eifel, en Alemania, que era más espectacular, pero más revirado y por tanto más lento. Así, en 1939 se creó una de las contracurvas ciegas más famosas del mundial: la que forman Eau Rouge (nombre de un pequeño riachuelo que cruza el circuito) y Radillon. Años después, un muchacho brasileño, llamado Ayrton Senna diría que cada vez que negociaba aquella curva “hablaba con Dios”… Otro chavalín, Jacques Villeneuve, cuando destrozó su BAR en esa curva comento que “había sido el mejor accidente de su vida”…